FRANK ABAGNALE

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Biografía – El Arte del Fraude

Frank William Abagnale Jr. nació el 27 de abril de 1948 en New Rochelle (Nueva York), donde creció con sus tres hermanos, su madre francesa Paula y su padre Frank William Abagnale Senior. Lleva una vida adolescente normal, excepto por un pequeño episodio que podría ser interpretado como un preludio de lo que será su futuro como estafador. Su historia como delincuente es contada con gran ironía y fidelidad por Steven Spielberg en su película “Try to catch me” de 2002 (Catch me if you can, con Tom Hanks y Leonardo DiCaprio, este último como Abagnale). Sin reportar ninguna consecuencia criminal por el incidente mencionado, Frank asistió a escuelas católicas hasta la edad de dieciséis años, cuando sus padres se divorciaron: para el joven esta es una experiencia traumática que lo empuja a alejarse durante mucho tiempo de aquellos que hasta entonces habían representado los únicos puntos de referencia emocionales.

Estamos en 1964, huyendo de casa, Frank se encuentra solo en Nueva York donde pronto comprende que cada expediente es útil para tratar de sobrevivir. Después de interrumpir sus estudios, intenta aprender todo lo posible de la vida cotidiana y de las muchas experiencias que hace; aprovechando su aspecto muy maduro se le conoce como “Big Nale”, y, decidido a arreglárselas solo, se convierte día tras día en un estafador. Así comenzó su carrera como un impostor que, a lo largo de los años, le permite perfeccionar sus técnicas haciéndolo cada vez más astuto y codicioso, hasta llegar a la cima de la lista de los criminales más buscados por el gobierno federal de los Estados Unidos.

Su primer fraude es escribir cheques en detrimento del banco en el que tiene su cuenta. Este sistema simple pero eficaz le lleva a abrir posteriormente otras cuentas en diferentes bancos bajo identidades falsas para recurrir a múltiples fuentes. Siempre a costa de este último, Abagnale experimenta y desarrolla diferentes formas de engañar a los bancos: comienza a imprimir cheques que son prácticamente idénticos a los originales y luego los cobra por adelantado. Sin embargo, el truco más famoso del joven es falsificar, introduciendo su número de cuenta en el espacio provisto, los formularios preimpresos de los depósitos y luego añadirlos a las otras tarjetas originales de los bancos; de esta manera, el depósito rellenado por los clientes termina en su cuenta en lugar de en la del destinatario legítimo. Recoge más de 40.000 dólares con este dispositivo y cuando los bancos se dan cuenta del engaño, Abagnale ya ha cambiado de identidad antes de ser descubierto.

Su capacidad no se limita al fraude como fin en sí mismo, sino que se extiende a la capacidad y predisposición a hacerse pasar por varios personajes: en este sentido, es interesante mencionar su primera actuación en la que durante todo un semestre desempeña el papel de profesor de sociología (con título universitario) en la Universidad Brigham Young.

A los diecinueve años, Frank Abagnale también se embarcó en una “carrera” jurídica: fingiendo ser estudiante de derecho en Harvard, intentó aprobar el examen de pasantía de Louisiana, pero después de fallar dos veces, decidió declararse apto para la profesión de abogado, sorteando así el obstáculo. Consiguió así un trabajo en la oficina del asesor jurídico estatal y, a pesar de que sus deberes se limitaban a preparar café y arreglar libros, ejerció durante ocho meses, hasta que se vio obligado a dimitir debido a las fuertes sospechas de un colega sobre sus estudios.

Siempre en la misma época, con poco menos de veinte años de edad, pasó dos años disfrazado de piloto de Pan Am; esto, además de permitirle ser gastado totalmente por dicha aerolínea, le sirvió para poder viajar gratuitamente por todo el mundo aprovechando la práctica, entonces generalizada, de conceder pasajes a los pilotos como “cortesía profesional”.

Posteriormente, tras haber escapado de su detención en uno de sus aeropuertos, decidió cambiar su identidad en el papel de médico. La elección recae accidentalmente en esta ocupación y, debido a una curiosa serie de circunstancias, durante un período de once meses, Frank trabaja como pediatra en un hospital de Georgia. Esto es posible porque no tiene que hacer ninguna práctica médica real.

Ahora buscado en 26 países, Frank William Abagnale Jr. fue capturado por primera vez en Francia en 1969, después de haber sido reconocido por un empleado de Air France. A pesar de la presión de otros estados para que lo extraditaran, pasó los primeros seis meses en la prisión de Perpiñán, donde cayó gravemente enfermo, casi perdiendo la vida debido a las malas condiciones de las cárceles francesas. Luego es juzgado en Suecia, donde es tratado y encarcelado durante otros seis meses en la ciudad de Malmö, y finalmente, después de haber pasado por prisiones italianas, Frank es deportado a los Estados Unidos, donde es condenado por fraude a doce años en una prisión federal.

Antes de cumplir su condena en los Estados Unidos, Frank logra hábilmente escapar del avión que lo lleva de regreso a su tierra natal: haciéndolo perder su rastro, se traslada en suelo americano a Canadá, donde es bloqueado por la policía real y luego entregado a las agencias de aplicación de la ley de los Estados Unidos. Antes de su condena a la edad de 12 años en el Instituto Federal de Petersburgo en Virginia, un último intento de fuga vio a Abagnale, en abril de 1971, protagonista de un engaño ennessimo que, en parte por las afortunadas circunstancias y en parte por su astucia, lo saca del Centro Federal de Detención de Atlanta (Georgia) donde estaba detenido en espera de juicio. Desde Atlanta busca la libertad primero en Nueva York y luego en Washington D.C., pero la fuga termina después de unas semanas a manos de dos detectives de la policía de Nueva York.

En 1974, después de cumplir menos de cinco años de condena, el gobierno de Estados Unidos lo liberó con la condición de que proporcionara ayuda gratuita a las autoridades federales contra todo fraude conocido. Después de su liberación, Frank intentó varios trabajos honestos, pero al encontrarlos insatisfactorios decidió acercarse al mundo que, aunque vivía en el otro lado, conocía bien: ofreció, esta vez como recompensa, su vasta experiencia como impostor en beneficio de los bancos, como consultor de seguridad.

Una vez que comenzó esta nueva vida, fundó la empresa “Abagnale & Associates”, que opera en el mundo de los negocios, protegiéndola de todas las formas de fraude; este sistema le permite ganar lo suficiente para compensar a todos aquellos a los que había engañado durante su carrera delictiva. Frank es ahora un multimillonario que, con su asesoramiento jurídico antifraude, vive en Tulsa (Oklahoma) con su esposa y sus tres hijos.

“Catch me if you can” es el título del libro autobiográfico que Frank Abagnale publicó originalmente en 1980 y que luego reeditó en 2002 con motivo del estreno de la película de Spielberg del mismo nombre, que tomó como referencia el libro.

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